POV: DAMIÁN
El Leviatán se detuvo a tres millas de la costa de Longyearbyen. No podíamos acercarnos más; el puerto estaba sembrado de minas acústicas de baja frecuencia, diseñadas para reventar los cascos de acero mediante resonancia mecánica. Vektor y Kael se quedaron a bordo para mantener el fuego de supresión, mientras Elena y yo nos deslizábamos sobre el agua en una balsa de polímero silenciosa, impulsada por remos.
—¿Sientes algo? —le pregunté a Elena, cuya piel parecía emitir un tenue res