POV: DAMIÁN
El radar del Leviatán empezó a dibujar fantasmas. La tormenta de nieve no era normal; los copos eran pesados, cargados de una estática que hacía que las pantallas de navegación parpadearan con una frecuencia errática.
—¡Vektor, informe de posición! —grité, sujetándome al pasamanos del puente mientras el barco se elevaba sobre una ola de diez metros.
—¡El GPS se ha desconectado! —Vektor estaba hundido en su consola, sus dedos mecánicos moviéndose a una velocidad que soltaba chispas—.