El sonido insistente de golpes en la puerta me sacó de mi sueño. Me costó salir de la cama mientras que mi piel se estremeció por el frío del suelo bajo mis pies descalzo, camine con pasos firme hacia la entrada del apartamento con el ceño fruncido por la insistencia.
—¿Qué mierd…? ¿Viktor?
Estaba apoyado contra el marco de la puerta, con la camisa blanca algo arrugada y arremangada hasta los codos. Su cabello despeinado como si hubiera pasado con bastante insistencia la mano por este. Pero lo