Al despertar me ardían los ojos por llorar durante varias horas después de llegar a mi habitación, Teo se encontraba dormido a mi lado. Suspire pesadamente intentando enfocar todo en este aposento, vi en mi mesita de noche varias cosas: teléfono, una tarjeta de negra de algún banco, un estuche y una nota.
Te doy la confianza, no me falles, si intentas algo estúpido lo sabré y me encargare de cobrártelo muy caro.
Coronel
Decía la nota que rompí con mucha rabia, maldito imbécil.
Salí de la cama