Viktor Volkov
Desperté antes que ella, como casi siempre. El amanecer apenas iluminaba la habitación, pero no me importaba mirar la hora. Tenía a mi esposa entre mis brazos, su cuerpo desnudo envuelto en mi camisa, y eso era lo único que necesitaba para empezar el día.
El aire estaba impregnado del perfume que pedí mandar a preparar con mis esencias favoritas: ámbar gris, notas de oud, vetiver y un toque de tabaco dulce. Masculino. Intenso. El mismo que uso siempre y que a ella le encanta. Desd