El jardín de la mansión de Viktor estaba iluminado por cientos de luces doradas que colgaban de algunos poster decorados con flores, creando un ambiente mágico e íntimo. La brisa nocturna acariciaba mi piel mientras me sostenía del brazo de Dmitry, quien me acompañaba hasta el altar improvisado, donde Viktor me esperaba, le pedí a este que fuera quien me entregara, ya que despues de todo él y mi futuro esposo tienen una relación muy cercana.
Mi vestido era de un blanco puro, con encaje delicado