Estando arreglada para dormir, camino hacia la puerta y estoy por ponerle seguro, pero para mi sorpresa, se abre, revelando a otro lado del umbral al rey Alessio, ya tenía rato que no lo veía. Al verme, se hace un poco para atrás, parece que le he tomado de sorpresa, así como él a mí, entra al cuarto y cierra la puerta.
—No has ido a desayunar, ni comer ni almorzar, espero que hayas comido algo en el día.
—Si— Contesto rápido y sin darle vueltas al asunto. —Que descanse majestad, buenas noches.