—No tranquilo, no te preocupes. Te prometo que mañana temprano estoy aquí para ayudarte cocinar esa parrilla. —dijo Julio.
— Es muy tarde, ¿Te vas para Valencia? —preguntó Sergio.
—No, amigo, me voy a quedar en Maracay.
—Está bien, mañana te espero entonces, pero vete en taxi. No te vas a llevar ese Ferrari rojo, a esta hora la ciudad es muy insegura. Déjame llamar a una línea de taxi de mi confianza. — dijo Juan.
Después que Julio se fue, Sofía, consciente de la inquietud de Daniela, les di