Daniela salió del ascensor muy apresurada, si no hubiera sido por esa cola en la autopista habría llegado a tiempo. Apenas abrió la puerta, Juan la recibió y la reclinó contra la pared besándola y Ella le correspondió.
—¿Siempre me vas a recibir así? —le preguntó sonriendo Daniela.
—¿Te gusta? —preguntó con malicia.
—¡Me encanta! —hizo una pausa—Aunque me fascina la idea de que me tengas contra la pared. Estoy retrasada y tengo que arreglarme para la cena cariño.
—Disculpa que haya improvisado