Ella se giró rápidamente y él pudo notar que no llevaba casi maquillaje, solo rímel y un color de labial del color de su traje. El día que la conoció se veía glamorosa, sexy y arrogante. Ahora se veía elegante y sofisticada, pero con un rostro angelical. Tenía que reconocerlo, este nuevo look le sentaba bien, se veía hermosísima.
—Disculpe, señor, ¿Lo conozco? —preguntó ella.
—Si, por supuesto, han pasado casi siete años y probablemente no se acuerde usted de mí. —dijo Sergio.
—¿Casi siete años