Óscar se encontraba como desorientado, había ido y venido de la conciencia a la inconsciencia, el sedante que le inyectaron debía haber sido muy fuerte. Intentó sentarse y se dio cuenta de que estaba conectado a un monitor de signos vitales. De repente le sorprendió escuchar la dulce voz de Daniela.
—Óscar, no te muevas por favor.
Él se volvió hacia su hermana que se encontraba inclinada hacia él y le sonrío.
—Hola pequeña. ¿Cómo estás?
Daniela sonrío y le dijo.
—Típico de ti, eres tú el qu