Raúl se levantó del sofá, tomó el teléfono, llamó al restaurante y solicitó la cena gourmet junto con el Martini. Después se fue al baño y observó con morbo como Gabriela se acariciaba desnuda en su bañera y le preguntó.
—¿Ya puliste los detalles de tu plan?
—Por supuesto querido, todos está previsto, no te preocupes. Afortunadamente, mi madre es tan ingenua y me ha estado suministrando toda la información que necesito. —luego lo miró con malicia y le dijo— ¡Ah, por cierto! Tengo que decirte al