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—¿Aló?
— Hola Juan, soy Sofía.
—¡Hola! ¿Cómo estás? ¿Por qué me llamas? Le pasó algo a Daniela.
—No, querido, ella está bien. Solamente quería decirte que todo este tiempo que he compartido con Daniela, la he aprendido a admirar, es una buena mujer, excelente madre e hija. Y yo sé que esto al principio fue un trato de negocio, pero por favor no le hagas daño, si esta relación que comenzaste con ella no va en serio, aléjate. Porque ella si va en serio y está muy ilusionada.
Juan sonrío y le