Gabriela buscó en su bolso de mano un cigarrillo, un yesquero y le preguntó.
—¿Le molesta si fumo? —Raúl negó con la cabeza y ella encendió su cigarrillo —Le cuento todo esto porque a pesar de esa apariencia fría que intenta aparentar, usted está interesado en mi hermana. Eso es muy obvio por las constantes llamadas y por las dos horas que estuvo esperándome.
Raúl se ruborizó.
— Si es verdad, no lo voy a negar, pero si ella no quiere estar conmigo por su marido…
—¿Por su marido muerto? ¡Jajaja