~Alana~
Posó su frente en la mía, atrayéndome a él, acomodándome en su regazo, sentándose de espaldas al fuego.
Yo quería saber sobre sus cicatrices; cada vez que las tocaba, sentía la piel áspera, notando que fueron profundas.
—¿Cómo te las hicistes?
—Esta —señala una en su costado, es la más suave, por decirlo así—. Fue la primera, me la hizo directamente el hombre que me ha dado caza desde que mi padre murió. Tenía sólo 16 años, estuve grave porque la cuchilla estaba cubierta de aconito. Mi