—¡No necesito que me digas qué hacer! —dijo César en tono furioso.
—No dejaré que ella se entere de tu existencia.
Lorena lo miró bastante incrédula.
—Si buscas pasión, ve con alguien que quiera y pueda dártela. ¡No vengas a fastidiarme! —dijo con asco.
—No me he acostado con Teresa —respondió César, haciendo algo inusual: dar explicaciones.
Lorena se rio con sarcasmo.
—Los paparazzi ya lo vieron. ¿Por qué finges ser puro? ¿Vas a actuar como el inocente? —dijo, con una mezcla de desprecio y des