El celular de César sonó y lo sacó para contestar.
—Jefe, ya tenemos los resultados de la investigación. Anoche, a las ocho y media, el auto del vicepresidente llegó a la Clínica El Auxilio. Estuvo allí casi una hora antes de salir —dijo Rajiv.
¿Era Saúl?
César entrecerró los ojos, todavía hinchados por el llanto, y con voz cortante dijo: —Mándame el video a mi celular.
A los pocos segundos, llegó el mensaje de Rajiv.
Las cámaras de seguridad fuera de los negocios cercanos captaron claramente el