La caravana de William se dividió rápidamente en seis autos. César, hoy, solo había usado tres autos para su rutina diaria de trabajo.
—Jefe, nos han detectado, ¿qué hacemos? —preguntó Rajiv, siempre calmado.
—Sigan el auto de adelante. —César eligió uno de los autos y los otros dos lo siguieron.
Después de varios giros y vueltas, al final no lograron encontrar el auto en el que viajaba Perla.
Hoy, cuando César intentó enviar un mensaje a Perla preguntándole si le gustaban las flores, no