Natalia dio un paso hacia adelante. Había estado mirando a William todo el tiempo y no se perdió el momento en que él agarró a Perla por la cintura para que no se cayera. ¡Esa vieja es una sin vergüenza! ¡Hasta estaba seduciendo a su propio hermano! ¡Zorra incestuosa!
—¡Uy, César, ¡de verdad querías entrar a lo grande! ¡Jajajaja! —don Bernardo aplaudió y se rio. La fiesta de su cumpleaños había ido bien. Todas las personas importantes le habían mostrado respeto, lo que lo dejó muy satisfecho.
Cé