La pantalla del celular se deslizó hacia arriba, y aparecieron varios mensajes de Ricardo para ella.
—¿Dónde vives?
—¿Por qué te fuiste sin decir nada hace cinco años? ¿Dónde estuviste todo este tiempo?
—¿Dónde vives ahora? Deseo verte.
—Fui a tu casa, pero el casero me dijo que ya te mudaste.
—¿Puedes responderme, por favor? Sé que hice algo mal, aunque ni siquiera sé qué fue. Dímelo y yo pues lo arreglaré, ¿ok? Incluso si quieres que muera, al menos dime por qué por favor.
Marina