Por la mañana, César fue a trabajar como siempre, con actitud seria y el cabello perfectamente arreglado, no parecía que hubiera bebido mucho la noche anterior.
Después de su rutina mañanera, tras ayudarlo a ponerse la corbata y verlo salir, Lorena tomó su teléfono para revisar los mensajes, que no paraban de sonar.
Como era de esperar, Marina había enviado muchos mensajes.
Ella se quejaba de la difícil noche anterior, no solo porque no había podido cenar con Lorena, sino que ni siquiera había l