Capítulo 158
Estos días, César había tenido que hacerse cargo de dos hospitales más que su padre le había dejado, lo que lo tenía bastante ocupado. La carga de trabajo aumentó y, como resultado, apenas tenía tiempo para las citas secretas con Marina.

—Teresa tiene náuseas, pensé que algo le pasaba, por eso vine a verla— dijo César.

Ricardo no pareció inmutarse, seguía mirando los informes en sus manos.

—Bah, todas las embarazadas pasan por eso, no es nada grave. Además, no va a vomitar durante mucho tiempo.
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