Mientras Teresa caminaba con pasos ligeros y su brazo entrelazado con el de César, una sonrisa radiante adornaba su rostro.
Los rumores se propagarían rápidamente, de una persona a otra, hasta llegar a los oídos de la familia Fuentes. Una mujer como Lorena, con esa reputación, jamás sería aceptada en esa familia.
Lorena estaba destinada a ser una amante secreta, una tercera en discordia, alguien que nunca saldría a la luz.
En el pasillo del hotel, Lorena caminaba junto a Adrían.
—Muchas gracias