Teresa fue identificada por el director del departamento de ventas durante su entrevista. Este sospechaba de su trasfondo, creyendo que había sido colocada allí directamente por el presidente. En cuanto consiguió el puesto, le asignaron una oficina privada, un privilegio poco común para alguien nuevo.
Sentada en su escritorio, Teresa comenzó a maquillarse. Desde fuera, podía oír a sus compañeros hablando sobre los rumores entre ella y César. Sonrió de la satisfacción.
—No hace falta que entres —