Apenas logro entrar por la puerta y no puedo evitar que se me escape una risita. La mirada de Rick no tiene precio. Carl me mira con una expresión muy confusa, lo que me hace reír aún más.
—¿Está usted bien, señorita Raven? —me pregunta. Ahora estoy histérica, las emociones de la semana pasada se me desbordan de una manera poco ideal. Respiro profundamente e intento calmarme, pero se me escapan pequeñas risitas mientras le respondo.
—Estoy perfectamente bien, Carl —le digo. Me mira con ext