El día de la boda llegó, y los jardines de la mansión Moretti estaban impecables. Las flores blancas y rojas decoraban cada rincón, y las luces colgantes creaban una atmósfera mágica. Los invitados, incluyendo a los Lombardi, llegaron con elegancia, y la ceremonia comenzó al atardecer.
Alessa caminó hacia el altar, acompañada por Charly, mientras Leonardo la esperaba con una mirada llena de amor. Los votos que intercambiaron fueron profundos y emotivos, sellando su unión ante Dios y sus familia