El aire estaba cargado de una mezcla de emoción y ansiedad mientras Isabella y Francesco se dirigían al último control prenatal. El sol de la mañana iluminaba el camino, pero en el interior del automóvil, el ambiente estaba impregnado de una expectante tensión. Francesco mantenía una mano firme sobre el volante y la otra descansaba sobre la pierna de Isabella, acariciándola con el pulgar en un gesto inconsciente de protección.
— ¿Estás bien? —preguntó él, sin apartar la vista del camino, pero c