Era un sábado perfecto, con el cielo despejado y una brisa suave que llenaba el ambiente de frescura. En la mansión Rossi, Alessa y Chiara lideraban la transformación del salón principal, mientras Leonardo, Carter y Arthur se encargaban de los detalles más prácticos. El lugar estaba irreconocible: guirnaldas de colores pastel colgaban del techo, globos en tonos suaves flotaban por todo el salón, y un mural en la pared principal anunciaba: "Bienvenido al mundo, Marco Antonio."
Don Marcos, siempr