El día transcurría con intensidad en la constructora. Francesco, junto a los chicos, estaba sumergido en reuniones y supervisando el avance de la obra. Había sido una jornada agotadora, llena de decisiones y planificación. Mientras tanto, Isabella permanecía en casa, disfrutando de un merecido descanso. Sin embargo, un antojo repentino de pastel de chocolate la hizo levantarse de la cama.
Se dirigió a la cocina, abrió la nevera y cortó un generoso trozo de pastel, acompañándolo con un vaso de j