El aire dentro del auto era denso, cargado de una humedad que oprimía el pecho de Alessa. A cada respiración, sentía cómo el miedo le llenaba los pulmones como un veneno, envenenando cada fibra de su ser. La atmósfera estaba cargada de una tensión sofocante, donde cada segundo parecía estirarse en una agonía interminable. La oscuridad de la noche envolvía al vehículo como una manta opresiva, y el sonido del motor era apenas un murmullo constante, un telón de fondo siniestro que amplificaba su t