LÁGRIMAS DE FUEGO
A medida que el auto avanzaba, Alessa sentía una desesperación creciente por llegar a la constructora. El aire estaba cargado de humedad, mezclando el olor a combustible con un tenue aroma a quemado. Su pecho se oprimía de manera extraña, como si un peso invisible le impidiera respirar con normalidad. De pronto, el sonido de los bomberos, ambulancias y carros de la policía la sobresaltó, y su desesperación se hizo mayor. El estruendo de las sirenas resonaba en sus oídos, intensificando su angust