El paso de los días en Sicilia, aunque envuelto en trabajo y silencios, no logró mitigar las tormentas que cada uno llevaba dentro. Mientras en esa tierra antigua las vidas trataban de recomponerse, en la mansión, la vida seguía su curso incierto, bajo cielos que prometían tormenta.
Aquella mañana, Isabella tomó su bolso con rapidez, mientras ajustaba el suéter diminuto de Marcos en sus pequeños hombros. Sofía, sonriente pero tensa, ya esperaba en la puerta con Carter, que se mantenía alerta co