Leonardo la envolvió con sus fuertes brazos, sintiendo cómo el calor de su cuerpo se fundía con el de Alessa. Sus labios se encontraron en un beso apasionado, lleno de promesas y deseos reprimidos. El mundo pareció detenerse para ellos en ese instante; solo importaban ellos y su amor. Hacía tanto tiempo que sus locuras y su pasión se habían enfriado, y justo cuando pensaban que todo estaba al borde del colapso, un segundo, solo un segundo de valentía y locura, bastó para revivir la llama que si