Después de la noticia de la muerte de Dimitri, la conversación se reanudó al poco tiempo, como si las palabras nunca se hubieran dicho. Todos retomaron los planes para la fiesta del pequeño Marco Antonio, como si el no decir el nombre de su verdugo lo hiciera menos real. Alessa intercambiaba ideas con los demás, sugería sabores de pasteles y juegos para los niños, pero en el fondo… su mente no estaba allí.
Sus pensamientos la arrastraban a otros tiempos, a otros lugares… a otra mirada que la pe