El fin de semana posterior a la boda transcurrió con tranquilidad en la mansión Moretti-Rossi. La celebración había sido un éxito, y aunque la partida de Alessa y Leonardo hacia Sicilia era inminente, el aire aún estaba impregnado de la calidez del amor y la unión familiar.
El lunes por la mañana, Francesco e Isabella se despertaron temprano. Como cada día, su rutina giraba en torno a su pequeño hijo, Marco Antonio. El niño, con sus rizos oscuros y mirada vivaz, se había convertido en el centro