Los invitados habían disfrutado de la fiesta por horas, sumidos en la música y la conversación, hasta que, poco a poco, comenzaron a despedirse, agradeciendo la invitación. Salvatore y Rebeca se fueron juntos, pero antes, Salvatore se despidió de Isabella con una sonrisa cálida.
—Bueno, princesa, creo que es hora de retirarme. Perdón por venir sin ser invitado, pero quería saber de ti. Felicidades por la noticia del embarazo, y tú, Francesco, cuídala y no lo eches a perder —dijo Salvatore mient