La mañana no trajo cambios visibles, pero Elena ya no esperaba que lo hiciera.
Había aprendido a reconocer que las transformaciones más significativas dentro de la empresa rara vez se anunciaban de forma directa. Se manifestaban en silencios, en decisiones aparentemente menores, en ajustes tan sutiles que, para cuando se volvían evidentes, ya era demasiado tarde para cuestionarlos sin quedar en desventaja.
Y esta vez, no pensaba permitirlo.
Desde el momento en que llegó, notó que la dinámica de