Elena llegó antes que nadie.
La oficina aún estaba envuelta en ese silencio contenido que solo existe antes de que todo comience. No era tranquilidad. Era una pausa. Un espacio breve donde todavía no había miradas, ni juicios, ni expectativas.
Y eso era exactamente lo que necesitaba.
Encendió su computadora sin prisa y abrió los documentos clave del proyecto. Sus ojos recorrieron cada cifra, cada proyección, cada decisión registrada. No buscaba errores evidentes. Buscaba fisuras. Lugares donde