El día después de mi pacto con el diablo (también conocido como Maximiliano) llegó con una mezcla de nerviosismo y una extraña anticipación.
¿Una salida de amigos?
La ironía no se me escapaba, pero si era la única forma de detener sus emboscadas, estaba dispuesta a jugar su juego... por una noche.
Pasé más tiempo del habitual frente al espejo, debatiéndome entre parecer casual pero a la vez lo suficientemente arreglada como para recordarle lo que se había perdido, aunque esa parte era estrict