Alan miraba su teléfono en un momento de distracción de todos quienes tomaban sus lugares en el sofisticado y elegante lugar, su madre hablaba de lo difícil que era encontrar una reserva.
Le enviaba un mensaje a Señora Kiki.
- “Paso por ti a las siete en punto, no acepto negativas”
Unos minutos después llegaba la respuesta.
- “Puedo irme sola, dime donde nos vemos, existe algo llamado taxi, tomaré uno”-.
-Ni lo sueñes señora Kiki…siete en punto-. Guardaba su teléfono en el bolsillo y reía travie