Punto de vista de Laila
Sigo repasando la nota de Andrés en mi cabeza:
"Tenemos que hablar esta noche".
Es el tipo de mensaje que te aprieta la espalda. El que promete respuestas o daño, a veces ambos.
Todo el día en el trabajo me muevo como si estuviera medio presente, medio flotando entre tareas, mientras mi estómago se retuerce cada hora.
Para cuando estoy recogiendo mi escritorio, estoy agotada de imaginar todos los posibles significados detrás de esas cinco palabras.
Alejandro pasa por mi espacio de trabajo una vez, sus ojos se dirigen a mí antes de apartar la mirada, con la mandíbula apretada.
Ha sido un día extraño entre nosotros, miradas rápidas, ambos evitando el silencio cargado de anoche, pero nada de eso importa ahora mismo. Mi mente está completamente ocupada con lo que Andrés quiere decir.
Quizás esté listo para disculparse. Quizás esté listo para finalmente aparecer.
Quizás esté terminando con esto.
Esto último me cayó como un jarro de agua fría.
Salgo temprano de la of