Punto de vista de Laila
Al suspirar y girarme para entrar, oigo un chirrido agudo de pasos apresurados doblando la esquina. Reconozco el sonido antes de reconocer la cara.
Inés…
Genial.
Su coleta rubia se balancea como si tuviera personalidad propia, y reduce el paso en cuanto me ve apoyada en mi apartamento, como si estuviera a punto de desplomarme. Su mirada va de mí a la calle por donde desapareció Andrés.
"¡Ay, no!", murmura, acelerando el paso. "Laila, ¿qué ha pasado? Oí gritos desde la calle principal".
Me enderezo, aunque me tiemblan las piernas. "No es nada. No tenías que venir".
Inés se detiene justo delante de mí, con las manos en las caderas y los ojos entrecerrados. "¿Andrés estaba aquí, verdad?".
Se me cierra la garganta. "Sí."
Chasquea la lengua. "Me lo imagino. Su voz suena como una alarma de incendios cuando está alterado."
Antes de que pueda responder, otra voz interrumpe desde un lado.
"¿Inés?"
Ambos nos giramos.
Andrés camina de vuelta hacia nosotros.
Se me encoge