CAPÍTULO 15- EL AIRE SE CONGELA.
Punto de vista de Laila
Despierto con un dolor de cabeza que parece como si me hubieran dado un ladrillo en la cabeza.
Por un momento, me quedo quieta en la cama, mirando al techo, intentando averiguar si lo de anoche fue una pesadilla o algo que realmente ocurrió.
Se me revuelve el estómago.
No, definitivamente ocurrió.
El nudo en mi garganta se hace más fuerte.
Me incorporo, me froto los ojos y miro la hora. Casi las siete.
Es demasiado pronto para estar despierta después del huracán emocional que sobreviví, pero demasiado tarde para volver a dormir sin prisas.
Y no puedo quedarme en casa ni un segundo más, no con el teléfono vibrando sin parar. No con los mensajes de Andrés oscilando entre la rabia, la culpa y la confusión. No con el nombre de Inés apareciendo una vez y luego desapareciendo, como si no pudiera decidir si involucrarse o mantenerse al margen.
Me arrastro hasta la ducha.
El agua está tibia, pero no me quita la pesadez del pecho. Mi mente no deja de dar vueltas a la a