Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa Emboscada
Helena se deslizó fuera de la cama con cuidado, tratando de no despertar a Alexander, cuyo sueño parecía profundo y tranquilo. A pesar de su usual perspicacia, incluso él tenía momentos de vulnerabilidad y ella sabía que, si se movía con suficiente sigilo, podría escabullirse sin que lo notara.
Tomó su bata de seda y la anudó a la cintura antes de caminar descalza hacia la ventana







