Grace
La pantalla de mi portátil se fragmentó en una mosaico de pequeños recuadros, cada uno mostrando a un alumno distinto, dispersos por todo el globo terráqueo, pero unidos digitalmente para nuestra clase virtual del máster. Era la rutina de cada mañana. Me preparé, como siempre, con mi taza de café humeante, colocándola estratégicamente a mi lado junto a mi fiel libreta de notas, lista para apuntar las ideas importantes. Aguardaba expectante la aparición en pantalla de nuestro profesor habi