Edward sintió como el agua fresca cayó por su rostro, mientras sus ojos estaban cerrados. Estaba analizándose mentalmente para no dejar ningún cabo suelto y puedan irse de Italia. Pero, ahora, una boda civil se había metido entre sus pies. Abrió sus ojos y soltó un golpe contra el frio azulejo azul, soportó el dolor de su mano y negó repetidamente para sí mismo sin decir una palabra.
Terminó su ducha y se envolvió en su cintura una toalla y se sacudió su cabello para retirar un poco de agua. Pa