Edward caminó por el pasillo, su mano derecha oculta en el bolsillo de su pantalón de vestir. Se detuvo bajo el marco de la puerta de la antigua habitación de su infancia, ladeando ligeramente el rostro para observar mejor. Allí estaban, las mujeres más predecibles, conspirando para sabotear su plan. Desde su posición, evaluó la escena con una mezcla de desdén y calma.
― ¿Qué es esto? ¿Por qué aquí dice mi nombre y el de Edward? ―preguntó Grace, fingiendo no saber, frunció el ceño mientras seña