Grace se estiró debajo de las sábanas y sintió un ligero dolor entre sus muslos. Abrió sus ojos poco a poco y sonrió. Esa sesión de sexo de horas la había relajado como hacía mucho tiempo no se sentía, bien, como nunca se había sentido, sin ninguna preocupación, solo esa nueva propuesta de Edward que aún le hacía ruido. Se removió y miró el lado de él, estaba vacío, pero había una nota en la almohada. La tomó y la leyó en voz baja.
“Grace, fui a mi reunión que pospuse en la mañana. Duerme, Stew