Lorenza caminó de un lado a otro, sintiendo una profunda desaprobación ante la decisión de Edward de romper el compromiso con Giselle. Y aún más preocupante para ella, el hecho de que se hubiera comprometido con una mujer que, a simple vista, parecía no tener ningún estatus o importancia.
— ¿Podrías dejar de caminar por la habitación? Vas a arruinar tu preciosa alfombra, querida —dijo Alessandro con una sonrisa amplia en los labios, notando que por primera vez su esposa cedía.
—Necesito organiz