Capítulo 36. Tengo miedo
-¡Marco! ¿Está todo bien? ¿Qué estás haciendo aquí?. - dejó la laptop en el escritorio mientras se acercaba a él.
Marco parecía agitado, e iba apenas cubierto con una bata de seda púrpura que dejaba entrever su perfecta desnudez.
No había logrado dormir y sólo había dado vueltas en la cama como una bestia enjaulada.
La mirada dorada de Marco estaba encendida como una brasa ardiente, parecía capaz de lanzar chispas con sus ojos.
Chispas que enseguida calaron en Ámbar, que sintió la columna de